Desde hace meses –ya años-, Enrique Peña Nieto se ha posicionado como sucesor de Felipe Calderón y ha conseguido situarse en las encuestas como el preferido por la mayoría de mexicanos, siendo el principal favorito para las elecciones que se celebrarán el 1 de julio de 2012.
Peña Nieto, desde el 15 de septiembre ex-gobernardor del Estado de México, acudió la noche del pasado lunes al programa de López Dóriga.
De esta entrevista podemos destacar tres apuntes:
Mensaje.Sí, quiero ser presidente de México. Resume el éxito de su estrategia de posicionamiento. Se ha colocado como favorito en las encuestas sin pronunciarse hasta conseguir una “casi nominación” cantada como se pudo ver el pasado 15 de septiembre en la toma de protesta de Eruviel Ávila.
Timing. Peña Nieto ha sabido esperar para expresar su ambición. Todo el mundo lo sabía y lo tenía asumido, pero también todos esperaban a que se pronunciara y consiguió acaparar la agenda mediática.
Estrategia de confianza, no campaña negativa. Es favorito. Se centra en los militantes y simpatizantes de su partido y en los ciudadanos mexicanos. Elude hablar de cualquiera de sus posibles rivales y apela a la responsabilidad del resto de partidos para llevar a cabo una campaña limpia.
Quedan nueve meses de campaña por delante y aunque ninguno de los tres partidos (PRI, PAN, PRD) tiene candidato oficial, el Revolucionario Institucional es el único que parece tenerlo claro frente a las luchas internas del PAN y la división en la izquierda entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador.
Queda un año y cinco meses para que los mexicanos acudan a las urnas para elegir al sucesor del panista Felipe Calderón Hinojosa al frente de la República. Diputados, senadores y gobernadores con aspiraciones presidenciales se encuentran inmersos en una búsqueda frenética de apoyos dentro de sus partidos sin descuidar sus estrategias de posicionamiento que mejoren sus índices de conocimiento y valoración.
Calderón y Madero buscan unas primarias que no dañen al partido. Fuente: Cuartoscuro
Pero en el proceso de primarias mexicano sobre el que me querría centrar hoy es sobre el que se va a dar en el Partido de Acción Nacional. Desde hace meses, Calderón y el actual presidente del Partido, Gustavo Madero, han intentado que este proceso sea lo más discreto posible para así causar una menor fractura dentro de sus bases.
Durante los últimos días, el propio Madero ha hecho un llamamiento a los presidenciables de su partido para que se “destapen” y lancen sus campañas. En estos momentos, se cuentan hasta nueve nombres:
Estos tres últimos, son quizá los tres candidatos que más se han movido durante los últimos días y que, al mismo tiempo, han adquirido posiciones de acorde con su actual postura respecto a la presidencia panista de Calderón:
Por su parte, la legisladora Josefina Vázquez Mota se ha mostrado más próxima al actual Presidente de la República, afirmando que la imagen del Partido remontara de cara a 2012 y asegurando que el Gobierno de Calderón ha cosechado logros importantes. Además, ha puesto encima de la mesa la cuestión de género al afirmar que México ya está preparado para una mujer sea Presidenta. Esta noticia de El Universal es un buen resumen de la posición que está tomando.
Por último, Manuel Espino Barrientos, salió a la palestra tras la petición de “destape” de Madero. Espino no estaba entre los potenciales postulados en la lista que manejaban los periodistas y, a través de estos comentarios.
Se presenta una carrera muy intensa y competida dentro de Acción Nacional, cuyos dirigentes tendrán que gestionar adecuadamente para no causar importantes heridas internas y para conseguir llegar con opciones de victoria ante un Enrique Peña Nieto lanzado hacia la presidencia.
ANDRÉS LAJOUS 17/08/2009
En las elecciones intermedias en México el 5 de julio, a nivel nacional, la cifra de votos nulos fue de alrededor del 6% de la votación total (considerando los “votos nulos por error” diversos cálculos establecen el “voto nulo voluntario” entre 2 y 4% de la votación), y en varios estados de la República llegó a superar el 7%, por arriba de algunos partidos políticos. En particular llama la atención que en la capital del país el voto nulo fue de alrededor del 11 por ciento de la votación total.
Hoy sabemos, gracias a la encuesta de salida hecha por la empresa Parametría, que el votante anulista pertenece a la clase media, tiene mediano y alto nivel educativo, y sobre todo es opositor a gobiernos, a los locales y al nacional indistintamente. Lo más sobresaliente en términos políticos es que los anulistas son personas que desaprueban a los gobiernos en turno, pero que no están convencidos de que los partidos de oposición puedan ser eso: oposición. Es decir, pareciera que el llamado de atención del voto nulo no sólo es para quienes tienen las mayorías en los órganos de gobierno, sino para quienes desde las minorías no han logrado construir una alternativa creíble al statu quo.
En cambio, aunque no sabemos cómo estaba compuesto el electorado anti-anulista (que no es lo mismo que quienes votaron por un partido) hay ciertos patrones en sus argumentos que nos permiten ver sus preocupaciones, a todas luces conservadoras.
El economista Albert O. Hirschman decía que hay tres lógicas argumentativas que históricamente usan los reaccionarios en contra de quienes argumentan la necesidad de importantes cambios políticos y sociales. Ésas son: perversidad, futilidad, y riesgo. La primera condena el cambio, con el argumento de que sus promotores lograrán lo opuesto a sus objetivos. En el caso del voto nulo se decía que los anulistas en vez de debilitar la rigidez del sistema de partidos, la fortalecería. La segunda, condena el cambio por considerarlo inútil. Este solía ser el alegato más frustrante, pues predice que no importa lo que hagan las y los ciudadanos, el sistema político no va a cambiar. La tercera advierte que si los objetivos de quienes piden los cambios se logran, entonces perderán otras conquistas ganadas. El argumento más estridente en contra del anulismo decía que dañaría las instituciones democráticas, y que pondría en juego las libertades básicas que tantos años (y muertos) han costado. De manera coloquial la advertencia reaccionaria se podría expresar así: ni le muevan al sistema político porque: a) les va a salir el tiro por la culata, b) van a perder el tiempo, y c) van a perder lo ganado.
Estos críticos conservadores lo que no lograron ver es que la discusión política es el primer paso para generar algo que la democracia mexicana siempre ha envidiado a otros países: la formación de capital social. A partir de lo que hoy se conoce en México como el movimiento anulista, se formó la Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA), conformada por alrededor de 70 organizaciones con muy diversos intereses y orígenes. En una primera sesión, la ANCA acordó promover la discusión legislativa en por lo menos tres grandes temas vinculados a la participación política: 1) la implementación de mecanismos de democracia directa, 2) la reducción del financiamiento a los partidos políticos y el incremento de mecanismos de rendición de cuentas, y 3) la apertura a la participación electoral con candidaturas independientes. El capital social es eso, ciudadanos que establecen relaciones a partir de sus intereses y anhelos compartidos, y que en este caso, se ponen a pensar en las formas de refundación de la democracia mexicana.
La fuerza del movimiento anulista reside en la posibilidad de volver a abrir el espacio para la creatividad pública. En una situación de reconocimiento, pero al mismo tiempo de marginación de la instituciones formales, de poco servirán tanto las propuestas tradicionales como las tácticas comunes. Si algo hay que aprender de quienes participaron en la construcción de las instituciones democráticas a finales del siglo pasado, es que la creatividad y la imaginación son los mejores instrumentos para avanzar en la democracia.
Todavía no sabemos cuáles son las innovaciones institucionales que México puede volver a aportar a los sistemas democráticos que existen, como fue la ciudadanización del Instituto Federal Electoral. Sin provocar más discusiones, más públicas y con más participantes, no podremos saber qué nuevas oportunidades estamos perdiendo para tener una mejor democracia que deje a los ciudadanos más satisfechos con sus mecanismos de gobierno. Por esto, tendrá que ser una discusión en la que participen miles de personas, que todavía no conocemos, con argumentos propios, y que tendrán que ser escuchados, sean cuales sean, con el respeto que implica la igualdad política.
Esta discusión podría tener un importante avance si empieza por cuestionar la homogeneidad institucional que el centro le ha impuesto históricamente al resto del país. Si en México empezáramos por hacer atrevidos experimentos institucionales a nivel local y estatal podríamos ir aprendiendo de lo mejor y lo peor que nos puede ocurrir en términos de organización de la forma de gobierno. Si contáramos con muchos aunque pequeños casos de éxito y fracaso, podríamos protegernos de los riesgos innecesarios que todo experimento implica, pero al mismo tiempo documentar las bases del optimismo que exige el cambio político.
Andrés Lajous es Maestro en Planeación Urbana por el MIT y activista político.
Finalmente, las elecciones del pasado día 5 en México dejan un escenario tricolor (PRI) en la política mexicana. El partido presidido por Beatriz Paredes se llevó 258 diputados tras sumar los electos de forma nominal y plurinominal, y los obtenidos gracias a su alianza con el Partido Verde, principalmente en Yucatán. Además, los de centro-izquierda se llevaron 5 de las 6 gobernaturas en juego (la excepción fue Sonora, que todos los analistas justifican por el tema de la guardería incendiada y todo el escándalo posterior).
La realidad política mexicana queda entonces dominada de nuevo por el partido que gobernó el país azteca durante setenta años consecutivos. El presidente de la República, el panista Calderón, ha sufrido la derrota electoral más dura en los últimos años por un partido en el poder. Se queda completamente en minoría, con un Congreso dominado por una mayoría absoluta del principal partido de la oposición.
Pero, ¿cuál será la estrategia del PRI a partir de ahora? La primera idea sería la de poner contra las acuerdas al PAN, bloquear sus iniciativas de gobierno y desgastar al máximo a la administración Calderón. Esta opción tiene una contraparte muy peligrosa que es la de ser vistos como un partido sin iniciativa, que intenta encerrar al gobierno actual con el objetivo clásico de “quítate tú para ponerme yo”.
Otra posibilidad sería la de gobernar desde el Congreso, tener la iniciativa, intentar mandar en toda la legislación que salga de la Cámara Baja y marcar la agenda de Los Pinos (Palacio de Gobierno del Presidente de la República). Incluso, se ha llegado a barajar que Calderón haga cambios en su ejecutivo, y en él entren priístas. La cara B en este caso sería la de cargar con el peso de que los derroteros de la crisis lleven a México a una situación peor en 2012, que la seguridad y las políticas sociales no avancen, y que el PRI cargara con parte de esa culpa.
Por último, quedaría la opción intermedia. Apoyar al gobierno Calderón, con constantes y duras negociaciones para poder sacar iniciativas adelante; haciendo propuestas en materia económica y social, que lleguen fácilmente a la ciudadanía y posicionándose como alternativa de gobierno para 2012. De cara a esa fecha, no todo es un camino de rosas para los de Beatriz Paredes. Todavía no tienen candidato presidencial. Las opciones se van cerrando y Paredes como presidenta se ha descartado como presidenciable. En primera línea está el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y el gobiernador de Veracruz, Fidel Herrera. El PRI tendrá que llevar con la máxima precaución todo este proceso, sin olvidar que el precedente 2003-2006. En 2003 el PRI obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados, momento en el que parecía que volvería a Los Pinos en 2006; pero los hechos fueron otros muy diferente. Las disputas internas desgastaron mucho al Partido. El candidato Roberto Madrazo (representante de la facción llamada “los dinosaurios” por su preferencia por las viejas prácticas políticas) tuvo un papel insignificante en un proceso electoral dominado por PAN, Calderón, y PRD, López Obrador.
Obviamente el escenario no es el mismo pero, es más que evidente, que no todo está hecho.
A la espera de que el miércoles se den los resultados definitivos, el PRI se convierte en el claro ganador de las elecciones celebradas ayer 5 de julio, al convertirse en la primera fuerza en el Congreso y ganar las gobernaturas de Nuevo León, Campeche, Querétaro, San Luís Potosí y Colima (en el estado de Sonora todavía no hay resultados).
Unos comicios que por boca del Consejero Presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, fueron “ejemplares” al reconocer “la civilidad democrática de los partidos, el apoyo de las autoridades federales, estatales y municipales, y de los mismos consejeros”, y que han modificado el mapa político del país, generando un cambio de tendencia de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2012.
E n la Cámara de diputados, el PRI (que actualmente es la tercera fuerza) consigue la mayoría relativa al lograr 35,8% de los votos; el PAN, 27.4%; el PRD, 12.2%; PVEM, 7.0%, PT, 3.8%; Panal, 3.4%, y Convergencia, 2.4%; con un participación del 43,8% y una emisión de votos nulos del 5,87%. Datos preliminares al contabilizarse el 70% de las actas.
De esta manera, y a la espera del reparto proporcional de las listas plurinominales (200 diputados) el PRI obtendría 130 distritos uninominales, el PAN 76, y el PRD 41. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) con su alianza con el PRI obtendría 50, la coalición entre Convergencia y PT (apoyados por López Obrador) conseguirían 3 distritos; mientras que el PSD, con una votación marginal del 1,18% no mantendría el registro.
Según estos datos y las estimaciones de varios medios de comunicación sobre el reparto de los diputados por sistema plurinominal, el PRI y su aliado el PVEM podrían rondar los 275 diputados, una mayoría absoluta holgada.
En cuanto el número de votos, el PRI consigue 8 millones 959 mil; PAN, 6 millones 806 sufragios; PRD, 3 millones 028 mil; PVEM, 1 millón 723 mil; PT, 944 mil sufragios; Convergencia, 597 mil; Nueva Alianza, 860 mil, y PSD, 287 mil sufragios.
Deteniéndonos en el segmento de candidatos no registrados más los votos nulos, podemos decir que se confirma como la quinta opción más votada, con 1 millón 456 mil votos, de los cuales más de 200 mil se dieron en el Estado de México, y 308 mil en el DF. En entidades como Aguascalientes, Chihuahua y Jalisco, cuna del movimiento anulista, logró la tercera posición en las urnas.
A su vez, y como muestra del cambio de ciclo que está viviendo el país azteca, de los seis estados que estaban en juego, el PRI gana 5 (Querétaro, San Luís Potosí, Campeche, Colima y Nuevo León), a la espera de los resultados, por ahora inciertos, de Sonora.
Todos estos datos dejan prever un segundo trienio difícil para el gobierno de Calderón. Con una mayoría parlamentaria en contra, el presidente se verá obligado a la negociación constante para llevar a cabo sus políticas. Por otra parte, está en manos del PRI la posibilidad de dominar el poder legislativo de una manera responsable, con visión de Estado; o bien, entorpecer lo máximo posible la labor del Presidente, con el objetivo de quemar al partido del gobierno y dejarlo con pocas posibilidades en las próximas elecciones. Ahora es el PRI el que tiene cogida la sartén por el mango.
Se está dando un hecho muy curioso en estas legislativas mexicanas:
Imaginemos, por poner de ejemplo, que José María Aznar apoyase en las próximas elecciones catalanas a Artur Mas. Y no sólo eso, que además apareciese con él en los carteles publicitarios de la campaña. Bueno, pues eso es lo que está pasando en México con AMLO. Pero qué es AMLO?
Andrés Manuel López Obrador fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y candidato por la Coalición Por el Bien de Todos en las controvertidas elecciones presidenciales de 2006 en las que quedó en segundo lugar (por detrás de Felipe Calderón) por menos de un punto porcentual, datos que sirvieron para alegar que los comicios habían sido fraudulentos, propiciando protestas masivas en las calles, y acabando con su autoproclamación como Presidente “Legítimo” de México.
AMLO es un líder carismático, populista, con un ego sobredimensionado, y con una gran capacidad de movilización social. Tras la derrota de 2006, el PRD, partido sumido desde su fundación en continuas luchas de poder entre facciones ideológicamente diferenciadas, lo apartó de los puestos de dirección.
Pues bien, para estas elecciones intermedias, y sabedor del poder de atracción que suscita, López Obrador apoya a los candidatos del Partido del Trabajo (PT) y Convergencia.
No queda ahí la cosa. AMLO defiende al PT para llevar a cabo una jugada rocambolesca en la Delegación de Iztapalapa, en el DF: respalda al candidato del Partido del Trabajo, Rafael “Juanito” Acosta, para que gane, obligándole posteriormente e ipso facto a renunciar a su cargo.
Luego, el Jefe de Gobierno del DF, Manuel Ebrard -afín a López Obrador-, propondría a la candidata original del PRD, Clara Brugada -apartada como candidata por el Tribunal Electoral por fraude electoral en las elecciones internas del PRD y miembro de la tribu lopezobradorista-, en lugar de Juanito. De esta manera, López Obrador podría tener a una de sus colaboradoras en la jefatura delegacional.
Esta estrategia perversa pero legal (y legítima?) es una muestra de lo peligroso que puede llegar a ser un personalismo tan exacerbado. El poder de un líder que no cree en las instituciones, jugando sólo con ellas para moldearlas a su gusto.
El próximo 5 de julio veremos lo que pasa, pero seguramente a AMLO la estrategia le salga bien. Y ya hablaremos en 2012.
La importancia de la familia y de la mujer, ese es el rol que juega Sandra Albarrán, la esposa de Pepe Calzada, candidato a gobernador del PRI para el estado de Querétaro.
De por sí, la mujer del candidato en las elecciones mexicanas tiene mucha fuerza, ya que será la que presida el SEDIF (Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia) durante los seis años de mandato. Aún así, durante los dos días de mítines que hemos compartido con la pareja por todo el estado, nos ha quedado claro que el papel que ha jugado esta mujer en la campaña ha sido determinante. El otro día ella misma nos comentaba que lleva consigo un equipo de 15 personas, que le organizan y ayudan a ejecutar una agenda de campaña paralela por todo el estado. Como ella dice, “donde no llega Pepe tengo que llegar yo”. Esto, teniendo en cuenta que algunos muncipios de Querétaro se encuentran a más de 5 horas de la capital, atravesando sierras con carreteras muy enrrevesadas, es muy importante.
En los mítines a Sandra la aclaman no sólo las mujeres, también los jóvenes y, hay que decirlo, a los hombres les gusta. Es un gran atractivo dentro de una campaña muy americanizada. Está llevando perfectamente su papel aportando un perfil familiar y de hombre de éxito a Calzada.
Para ilustrar más la importancia de la mujer y de la familiar en las campañas mexicanas, adjuntos los siguientes vídeos. En el primero, Pepe Calzada felicita a su mujer por su cumpleaños. En el segundo, dos días después, es la conmemoración de su aniversario de bodas.
Ayer llegamos a Querétaro, en la zona del Bajío, centro geográfico de México. Llegamos hasta aquí enviados por la Secretaría de Acción Electoral del PRI, que nos recomendó esta campaña por ser una de las más disputadas e interesantes.
Aquí están en juego la gobernatura del estado, las presidencias municipales, los puestos de diputado federal y los de diputado local; lo que es lo mismo, se renuevan todos los cargos políticos a excepción de los senadores y, obviamente, el de Presidente de la República.
Desde 1997, el PAN (Partido de Acción Nacional) ocupa la Gobernatura de este estado. En estas elecciones es Pepe Calzada el candidato del PRI. La campaña del partido comenzó en Noviembre, cuando se encontraba 38 puntos por debajo del PAN en intención de voto. Cuando en febrero Calzada fue elegido candidato por el partido en un proceso sin complicaciones ya que no hubo disputas entre miembros para escogerlo, la distancia entre azules y tricolores se había reducido a 24 puntos.
La campaña de Calzada la está llevando el equipo de asesores de Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y el político mejor posicionado para ser el próximo presidente de la República -sin olvidar que todavía quedan tres años para esa elección, y que en política tres años es mucho tiempo-. El equipo de campaña le recomendó a Pepe Calzada una campaña emocional, llegando a la gente de Querétaro, hablando menos de propuestas y con un slogan que dice “Querétaro, creo en ti”. Ha basado su discurso en la necesidad de volver a creer en la política y en su capacidad transformadora.
Durante estos meses la distancia se fue acortando en las encuestas, hasta llegar a estar tres o cuatro puntos por debajo del candidato del PAN, Manuel González Valle. Así estaba la situación hace una semana, momento en el que el Gobierno municipal del PAN cometió un grave error. La policía detuvo a un famoso personaje de la ciudad de Querétaro, El Ánimo. Este hombre se dedica a ir con su coche, muy parecido a un seat 124 de color amarillo, todo decorado con propaganda del partido al que apoya, y también con un megáfono haciendo campaña por toda la ciudad. La clave es que El Ánimo siempre había apoyado al PAN hasta este último proceso electoral en el que ha decidido apoya al PRI.
Como decía, la semana pasada la policía lo detuvo por el simple hecho de hacer campaña. En un movimiento táctico muy inteligente, Pepe Calzada decidió ir a comisaría para pagar la fianza de 5.100 pesos (284€), un hecho que lógicamente no iba a pasar desapercibido para los medios de comunicación, quienes estaban en su totalidad dando fé de la acción del candidato del PRI. Este hecho hizo que la ciudadanía viera la represión y las malas artes del gobierno del PAN, y fue el hecho que ha puesto a los tricolores por delante en la carrera por la gobernatura.
Ahora, en la última semana de campaña, han decidido colgar unos carteles de Pepe Calzada haciendo footing, con el logo del Partido muy reducido y con el slogan VOTA CON FUERZA. Ha sido una campaña de candidato muy evidente y de un claro componente irracional. Se han dejado las propuestas políticas para las últimas semanas y siempre girando entorno a la necesidad de que Querétaro crea en sí mismo.
Hoy no vamos con la campaña en su cierre por los municipios del estado, veremos el planteamiento de actos que hacen por los pueblos de la sierra y, de paso, conoceremos un poco el resto del estado.
De todas formas, hay más campañas interesantes en este estado; por ejemplo, la de Jaime Escobedo, que se presenta a Presidente Municipal de Querétaro por el PRI y de quien hablaremos más adelante, algo que seguro no dejará de sorprender a mis colegas del grupo Els 16 de Washington.
Existen dos causas para explicar la decisión de anular el voto en las próximas elecciones del 5 de julio por parte de una buena parte de la sociedad mexicana: el modo de actuar de la clase política y el sistema de partidos.
Como hemos explicado en un anterior post, este movimiento está creciendo de forma relevante a medida que pasan los días de esta campaña electoral. Y lo hace como modo de protesta hacia unos dirigentes incapaces de inmiscuir a una sociedad totalmente apartada de la toma de decisiones.
Sin embargo, y según comentan la mayoría de los analistas, el problema radica en la imposibilidad de reelección de los políticos en sus cargos. En México (y en buena medida en toda América Latina) existe una especie de psicosis ante la posibilidad de que un gobernante se perpetúe en su puesto, después de que Porfirio Díaz estuviese de manera dictatorial más de 30 años como presidente de la República, en lo que se dio a llamar como el Porfiriato.
Esta no reelección genera dos fenómenos de gran importancia: por un lado, los políticos no tienen la necesidad de rendir cuentas (factor de desarrollo democrático) a los ciudadanos, con lo que estos se ven incapaces de castigar o premiar a sus gobernantes; y, por otro lado, implica una manera de hacer carrera política basada en brincar de un puesto a otro, del nivel federal al estatal y después al local, y así sucesivamente -denominado reelección indirecta-, con el beneplácito de la cúpula del partido, que es realmente a quién le tienen que rendir cuentas para poder ser seleccionado para algún cargo.
De esta manera, lo que realmente preocupa a los políticos es hacer campaña dentro del partido, dar la imagen de lealtad hacia una elite de dirigentes totalmente anquilosadas. Resultado: la ciudadanía se queda al margen.
Sin embargo, la crítica a este factor del sistema electoral, como causa directa del déficit de representación del pueblo mexicano, se extiende hacia terrenos peligrosamente resbaladizos:
Se está empezando a cuestionar a los propios partidos no sólo en base a sus actuaciones, sino que también por el mero hecho de serlo. Una parte de los que promulgan el voto nulo buscan debilitar a los partidos políticos, claramente aventajados en cuestiones económicas y fiscales, para favorecer a las plataformas ciudadanas; incluso a ciudadanos con aspiraciones políticas personales. La operación es sencilla: si los partidos y los políticos están tan encerrados en sí mismos que no dejan oportunidades a la población civil, que sea ella misma quien se haga cargo de la situación política del país.
No creo que sea la solución del problema. Unos partidos políticos fuertes son sinónimo de estabilidad, de alternancia en el poder, garantizan la pluralidad. Y no sólo eso, en una sociedad limitadamente informada y desinteresada por la política, su color, sus símbolos, sus escudos sirven como atajos cognitivos que ofrecen a la ciudadanía la información necesaria para saber las políticas que se van a llevar a cabo.
El apoyo a plataforma ciudadanas, difusas en sus planteamientos, o a una candidatura individual sin una estructura partidista que lo sustente, cargada de simbología personalista y populista, podría tener consecuencias negativas para la democracia y la estabilidad gubernamental. Sería mucho mas eficaz (como ya algunos promotores del voto nulo están viendo) exigirle a los partidos que se abran a la sociedad, que dejen penetrar en sus ejecutivas a ciudadanos que no pertenzcan por casta a la clase política, y que interactúen a través de los nuevos medios de comunicación con esa población ansiosa de ser escuchada y tomada en consideración.
A pesar de los problemas políticos en los que está inmerso México, basados principalmente en la corrupción, el papel estabilizador social que juegan los partidos debe ser defendido. Y la experiencia europea así lo demuestra.
El portal Noticia24 publicó este análisis hecho por Ravi Singh sobre las elecciones mexicanas en Internet.
Los partidos políticos mexicanos no toman aun en serio la revolución que supone Internet para conquistar elecciones, según el gurú estadounidense de mercadotecnia electoral Ravi Singh, colaborador en la campaña de Barack Obama.
Apenas un mes antes de los comicios legislativos, los políticos mexicanos miran a la web como algo de la gente joven, como una moda, no ven el impacto que puede tener para lanzar su voz, declaro Ravi Singh, director de ElectionMall Technologies.
Su compañía ha colaborado en las campañas online de distintos candidatos republicanos y demócratas, y la exitosa plataforma de recaudación de fondos de Obama en Internet usaba alguno de sus elementos.
Todo gira en torno a dar poder a la gente, a escucharlos en lugar de hablarles. Los políticos no tendrán otra opción que adoptarlo, afirmo Singh.
El experto lleva la campaña en la red de seis candidatos a los comicios legislativos mexicanos del 5 de julio, en los que 78 millones de personas están llamadas a elegir al nuevo parlamento federal, además de a seis gobernadores y a otras autoridades estatales y municipales.
Estas elecciones abren la puerta para las presidenciales de 2012 y son parte crucial de la encrucijada en que se halla el país, según Singh.
Hay que usar la tecnología para tomar contacto, pero no escribir e-mails que la gente sabe que no ha escrito uno mismo, apunto Singh, de origen indio.
A su juicio, lógicamente la ciudadanía no se va a creer que un candidato de 60 años usa la red social Facebook cuando no ha mantenido una presencia regular en Internet.
Un político que no sepa usar una Blackberry estará desconectado de la gente, explico. En su experiencia, los que están en el poder son menos propensos a (usar la red para) contactar con el público y aquellos en la oposición probaran cualquier cosa para hacerlo.
Singh está convencido de que en las elecciones del 5 de julio más de un político tendrá un brusco despertar.
Muchos mexicanos votaran en función de los candidatos y no de los partidos. Los candidatos que sean capaces de tocar temas locales tendrán un mayor impacto, apunto al sugerir que deben potenciarse los perfiles individuales por encima de las formaciones.
A la hora de hacer campaña en Internet, un fallo común es que la estrategia convencional no está alineada con la estrategia en la web, se hacen dos campañas diferentes, se piensa que con tener una web ya es suficiente, comento.
Según Singh, una cosa es segura: Si funciona en las calles, funciona en Internet. Aun así, y dado que en México no todo el mundo tiene acceso a la red (hay 49.6 millones de pobres de los casi 107 millones de habitantes), Internet tampoco será un factor central en los comicios, augura este experto.
Tras la reforma electoral de 2008 que impide a particulares y partidos comprar espacios de promoción en televisión (solo disponen de los tiempos asignados por la autoridad), el uso que los políticos mexicanos han dado a Internet ha sido el campo de batalla.
La red queda fuera de las regulaciones electorales y por ello los candidatos de los grandes partidos la usan para lanzar videos plagados de acusaciones contra sus rivales y denigrar la imagen de estos.
Pero no saben cómo llamar la atención de la gente para que los vea, los ciudadanos no quieren ver la suciedad de la política; quieren saber cómo los van a ayudar, sostuvo Singh.
Singh no tiene una opinión favorable sobre los límites a los espacios de promoción en televisión fijados en la reforma electoral de 2008, que en su momento causo gran controversia en México.
Hay que regular el proceso electoral, no controlar los medios, afirmo al respecto.