Viernes, mayo 6th, 2011
Donald Trump, posible candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, es uno de esos personajes excéntricos que suelen ocupar el escaparate mediático gracias al desfase de sus ocurrencias. Tipos impagables para un periodismo de trazo grueso que prima el exabrupto sobre la moderada y sutil reflexión. Tipos sin escrúpulos que supeditan la verdad a la eficacia, la ética al beneficio.
Donald Trump quiso acelerar su carrera por la candidatura republicana y no se le ocurrió otra cosa que manifestar públicamente sus dudas sobre el origen de Obama. Lo hizo con tanta insistencia que el propio Obama se vio obligado a salir al quite y presentar su certificado de nacimiento, dejando así claro que el señor Trump mentía. Pero eso al señor Trump ya no le importaba nada. Su objetivo estaba claramente cumplido.
Durante unos días se hizo dueño de la agenda, situó su nombre bajo el foco de los medios, y consiguió auparse, según las encuestas, a la cima de la popularidad republicana. Crecido, haciendo equilibrios en la cresta de la ola, el pasado jueves llamó estúpidos a los dirigentes de su país y decretó el declive inevitable (de no mediar cambio de liderazgo, claro está) de los EE.UU. Son esperables nuevos hitos en esta marcha tan brillantemente iniciada, aunque en la cena de corresponsales del sábado 30, el presidente Obama al descargar sobre su figura la vis cómica que el acto tradicionalmente exige pareció indicarle que, zanjado el asunto del nacimiento, no está muy dispuesto a tomar en serio todos los pasos que tenga a bien ir dando.
No sabemos qué balas guarda en la recámara el señor Trump para poder no sólo mantener los índices de popularidad alcanzados entre los suyos sino también para poder presentarse como un serio competidor en las presidenciales, pero muchas y muy importantes deberían ser para combatir la importancia simbólica (al fin y al cabo, el Far West sigue presente en el imaginario social americano) de la que acabó con la vida , según nos cuentan, de Bin Laden en Pakistán.
En cualquier caso, el señor Trump quedará, desde su previsible fracaso, como uno más de esos aventureros nihilistas que entienden la política como un campo de maniobras comerciales, alejan la palabra de la realidad y convierten la comunicación en una mera transacción de intereses.
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Sábado, marzo 19th, 2011
Cierro con este tercer post los comentarios del librio Reivindicación de la política de Javier Solana y Lluís Bassets.
A continuación, reproduzco una parte de la conversación (páginas 49/50) en la que Solana menciona a Clinton por su capacidad para comunicar y Bassets lo contrapone con la capacidad de Obama para organizar y dirigir. Orden contra espontaneidad. Sería complicado encontrar la fórmula perfecta para combinar ambas, si bien es cierto que la mayor presencia de uno de estos elementos va en detrimento del otro. Quizá entre estos dos valores, hay uno del que hace un mejor uso el Presidente Obama: la adaptabilidad. Esta es una característica imprescindible para cualquier político hoy en día.

Bill Clinton y Barack Obama charlando. Fuente: Pete Souza
Os dejo con el fragmento del libro:
[Página 49]
Javier Solana (JS): Los meros administradores suelen fracasar. Clinton, por ejemplo, era un político de los pies a la cabeza; tenían visión, una capacidad de comunicación extraordinaria y una pasión política que le permitía contarte en dos minutos lo que estaba pasando tanto en Nebraska como en los grandes escenarios internacionales.
Lluís Bassets (LB): Usted es clintoniano, pero Obama todavía le ha superado en capacidad comunicativa y en capacidad de crear relato, así como en utilizar las tecnologías.
JS: Sí, pero es más intelectual, quizá más frío. Yo fui y soy clintoniano, sí. Y me convenció desde el primer mandato. Quizá haya un elemento generacional y el hecho de que a Obama le he tratado menos.
LB: Pero Clinton tenía una cosa que usted no tiene y que tampoco tiene Obama. Clinton era un desordenado, Obama y usted no. La forma en que se instaló en la presidencia fue un desastre.
JS: Le cuento una anécdota. John Podesta era su jefe de gabinete, y yo tenía muy buena relación con él. Una de las primeras veces que fui a entrevistarme con Clinton me dijo: “Mira, Javier, esto es un lío. Llevamos una catástrofe de desorganización, así que en media hora me miras y cuando veas que me pongo en pie, das las gracias y te empiezas a mover”. Le conocía mucho, así que le dije: “No te preocupes”. Pasaron treinta minutos, y Podesta empezó a moverse, se puso de pie, y yo dije: “Presidente, muchas gracias, ha sido un placer, creo que tiene usted muchas cosas que hacer..Sólo tengo una última pregunta, me da un poco de rabia irme de aquí sin que me diga dos palabras sobre política nacional”. ¡En qué momento dije aquello! Estuvimos dos horas más.
LB: Pero usted en cambio es más ordenado. Quizá no tanto como Obama, con sus slots de un cuarto de hora administrados con avaricia.
JS: Pero actúa con flexibilidad cuando cree que vale la pena seguir. En un cuarto de hora él cree que cabe todo lo que se le puede decir al presidente de Estados Unidos. Y él capta estupendamente. Si le dices las tres cosas que le quieres decir, toma nota y dice: “La primera sí, la segunda no, la tercera volvemos a hablar dentro de un mes”. Es estupendo en eso, capta de maravilla, tiene una gran capacidad de concentración, escucha con veinte sentidos. No se le escapa nada, y es muy inteligiente, muy disciplinado intelectualmente y meticuloso… Quizá a costa de su espontaneidad.
[Página 51]
JS: Hay una diferencia muy grande entre Bush y Obama. Bush era un hombre simpático, pero se cansaba enseguida de escuchar y dejaba hacer. En cambio, cuando Obama dice que sí es porque cree profundamente que es que sí, ha escuchado, reflexionado y decidido.
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Miércoles, noviembre 4th, 2009
Escrito hace hoy un año desde un hotel en Washington. Nunca lo publiqué en un blog, fue un mail que envié a amigos y compañeros; si hoy lo hago es porque tenía pensado escribir algo conmemorativo por lo que los 16 de Washington logramos hace un año pero realmente creo que este texto refleja perfectamente lo que significó aquello. Espero lo disfrutéis.
Y el mundo cambió
¿Cómo explicar todo esto? ¿Cómo narrar el día en el que el mundo cambió y contarle a todo el que quiera leerlo que lo has vivido en primera persona? Es imposible…
Acabamos de llegar al hotel. Son las 3.35 en Washington D.C. (9.35 en España). La fiesta sigue en la capital de los Estados Unidos de América y, más concretamente, delante de la Casa Blanca, por donde acabamos de pasar siendo testigos directos de como la sociedad estadounidense (principalmente jóvenes), se han echado a la calle para celebrar la victoria de Barack Obama, el primer presidente negro de la historia de este país.
Sé que no es la forma más eficaz de describir, pero sólo puedo decir que lo que los 16 de Washington hemos vivido hoy, es increíble. Personalmente, poder decir que el mismo día que Obama ganó, visité el Departamento de Estado, viví la tarde electoral en el Foreign Press Center y vimos los resultados en la fiesta de la revista Campaings&Elections, es un sueño -nunca soñado- que se ha cumplido. Si digo que nunca soñado, es porque nunca imaginé que podría vivir algo así.
Esta jornada electoral empezó en la George Washington University, tomando un café con los directores de Mass Consulting, Daniel Ureña y César Martínez. Este último, ha trabajado para la campaña de McCain en el campo del voto hispano (ya había trabajado con Bush en 2000 y 2004). Martínez ya nos avisaba de que los republicanos necesitarían el 35% del voto latino para tener opciones -finalmente han conseguido el 36% y se han quedado igual-.
Tras esta enriquecedora charla, hemos pasado por un colegio electoral camino del Departamento de Estado donde nos ha recibido la encargada de los asuntos de España. Además, nos hemos hecho unas fotos en la sala de prensa donde Condolezza Rice se expone a los medios de comunicacion.
Bueno, tras esto, hemos puesto la directa hacia la jornada electoral, hemos estado en el Foreign Press Center, donde hemos podido estar en varias conferencias de prensa e ir viendo las primeras encuestas que salían. Desde el principio, se confirmaban los datos que ponían a Barack Obama en el 1600 de Pennsylvania Avenue durante los próximos cuatro años.
Tras esto, nos trasladamos al 201 de Massachussets Avenue, donde se celebraba la fiesta electoral de la revista Campaings&Elections. Allí hemos ido recibiendo los resultados en compañía de consultores políticos, con los que hemos ido intercambiando opiniones.
A las 22.00, justo cuando anunciaban que Nuevo Mexico caía del lado demócrata, me he ido con Silvia y Marta C. al hotel Hay Adams, donde habíamos quedado de nuevo con Carlos Alsina, de La Brújula de Ondacero, para entrar en directo y explicar como lo estábamos viviendo. Este ha sido el punto en el que ha comenzado la locura.
Al acabar la intervención, decidimos subir a la azotea del hotel para ver como trabajaban las televisiones. Después de hacernos unas fotos, estábamos ya a punto de irnos, Silvia ha visto a Lorenzo Milá. Directamente, hacia él nos hemos ido, nos presentamos y estuvimos charlando un rato con él -por supuesto, foto-. Al bajar, hemos vuelto a pasar por Ondacero para ver si estaba por allí Carlos Herrera, que entraba después de Alsina. No habia llegado, así que nos ibamos a salir del hotel, cuando vemos en el cuarto de Antena 3 a Matías Prats. También charlamos con él, -foto- y vuelta a la fiesta.
Justo cuando entramos, vemos en la pantalla gigante “Barack Obama, new president United States of America”. La única comparación posible a lo que allí se estaba viviendo, a cómo estaba reaccionando la gente, es imaginarse que España gane el Mundial en los últimos minutos de la final. Abrazos, besos, apretones de manos…, aunque, sobre todo, gritos: ¡¡Yes, we can!!”, “¡¡We have change!!”, “¡¡O-BA-MA!!”.
Por supuesto, esto no se acababa aquí. Hemos ido viendo los resultados -a estas horas todavía no están los definitivos- y hemos comentado con nuestros compañeros y colegas cómo quedarían las mayorías del senado y congreso.
Al salir, viendo a través de la CNN el ambiente que había en la Casa Blanca, nos hemos ido para allí, donde hemos sido unos estadounidenses más celebrando la victoria. Por cierto, impactante la imagen -sombra- de uno de los francotiradores de la Casa Blanca, subido a una de las repisas del tejado. Por supuesto, hemos cantado eso de “Déjame el rifle, Palin déjame el rifle”.
Tras esto (que no fue poco, y lo iremos ilustrando con fotos), volviamos al hotel, cuando hemos decidido volver hasta el Hay Adams para ver si saludábamos a Carlos Herrera. Imaginaros la sorpresa cuando salimos del ascensor y nos encontramos a Pepiño Blanco. El primero en verlo he sido yo, le he ofrecido la mano y he estado a punto de llamarlo Pepiño -ya sabéis que soy muy campechano- pero al final he rectificado. Salía del programa de Herrera de hacer una entrevista y se iba con los de TVE. Nos hemos hecho una foto, le explicamos que hacíamos allí, saludamos a Herrera y, ahí sí nos hemos ido al hotel porque 1) los bares estaban cerrados, y 2) estamos muertos de cansancio…
Sé que no hay análisis político ni mucho menos, pero creo que la vivencia prima hoy sobre todo lo demás. Hoy nos hemos movido mucho en taxi, la mayoría conducidos por hombres de raza negra mayores de 50 años. Hablamos con ellos, alguno nos ha dicho que un negro no podría ser presidente. Hoy me voy a la cama pensando en lo que habrá podido sentir un hombre como este taxista, que podrá ver a Barack Obama en la Casa Blanca, después de una vida probablemente llena de situaciones discriminatorias.
El discurso que ha dado el senador de Illinois pasará a la historia. Pero eso será algo de lo que hablaré mañana cuando tenga un ratito…
Creo que puedo permitirme el lujo de decir que la victoria de Obama está dedicada a todos aquellos que sepan valorarla en la medida de lo que significa. Que todos aquellos que dijeron que no podría ganar porque los estadounidenses no querrían a un negro como presidente, o que lo matarían antes de que lo fuera, se equivocaban y ahora estaría bien que lo reconocieran. Las expectativas generadas son muy altas, y no será fácil que el demócrata las cumpla… Tiene cuatro años para ello…
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Domingo, junio 21st, 2009
El portal Noticia24 publicó este análisis hecho por Ravi Singh sobre las elecciones mexicanas en Internet.
Los partidos políticos mexicanos no toman aun en serio la revolución que supone Internet para conquistar elecciones, según el gurú estadounidense de mercadotecnia electoral Ravi Singh, colaborador en la campaña de Barack Obama.
Apenas un mes antes de los comicios legislativos, los políticos mexicanos miran a la web como algo de la gente joven, como una moda, no ven el impacto que puede tener para lanzar su voz, declaro Ravi Singh, director de ElectionMall Technologies.
Su compañía ha colaborado en las campañas online de distintos candidatos republicanos y demócratas, y la exitosa plataforma de recaudación de fondos de Obama en Internet usaba alguno de sus elementos.
Todo gira en torno a dar poder a la gente, a escucharlos en lugar de hablarles. Los políticos no tendrán otra opción que adoptarlo, afirmo Singh.
El experto lleva la campaña en la red de seis candidatos a los comicios legislativos mexicanos del 5 de julio, en los que 78 millones de personas están llamadas a elegir al nuevo parlamento federal, además de a seis gobernadores y a otras autoridades estatales y municipales.
Estas elecciones abren la puerta para las presidenciales de 2012 y son parte crucial de la encrucijada en que se halla el país, según Singh.
Hay que usar la tecnología para tomar contacto, pero no escribir e-mails que la gente sabe que no ha escrito uno mismo, apunto Singh, de origen indio.
A su juicio, lógicamente la ciudadanía no se va a creer que un candidato de 60 años usa la red social Facebook cuando no ha mantenido una presencia regular en Internet.
Un político que no sepa usar una Blackberry estará desconectado de la gente, explico. En su experiencia, los que están en el poder son menos propensos a (usar la red para) contactar con el público y aquellos en la oposición probaran cualquier cosa para hacerlo.
Singh está convencido de que en las elecciones del 5 de julio más de un político tendrá un brusco despertar.
Muchos mexicanos votaran en función de los candidatos y no de los partidos. Los candidatos que sean capaces de tocar temas locales tendrán un mayor impacto, apunto al sugerir que deben potenciarse los perfiles individuales por encima de las formaciones.
A la hora de hacer campaña en Internet, un fallo común es que la estrategia convencional no está alineada con la estrategia en la web, se hacen dos campañas diferentes, se piensa que con tener una web ya es suficiente, comento.
Según Singh, una cosa es segura: Si funciona en las calles, funciona en Internet. Aun así, y dado que en México no todo el mundo tiene acceso a la red (hay 49.6 millones de pobres de los casi 107 millones de habitantes), Internet tampoco será un factor central en los comicios, augura este experto.
Tras la reforma electoral de 2008 que impide a particulares y partidos comprar espacios de promoción en televisión (solo disponen de los tiempos asignados por la autoridad), el uso que los políticos mexicanos han dado a Internet ha sido el campo de batalla.
La red queda fuera de las regulaciones electorales y por ello los candidatos de los grandes partidos la usan para lanzar videos plagados de acusaciones contra sus rivales y denigrar la imagen de estos.
Pero no saben cómo llamar la atención de la gente para que los vea, los ciudadanos no quieren ver la suciedad de la política; quieren saber cómo los van a ayudar, sostuvo Singh.
Singh no tiene una opinión favorable sobre los límites a los espacios de promoción en televisión fijados en la reforma electoral de 2008, que en su momento causo gran controversia en México.
Hay que regular el proceso electoral, no controlar los medios, afirmo al respecto.
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