No será la economía, ¡estúpido!

Martes, septiembre 27th, 2011


Serán las 23:00 de la noche del 20 de noviembre y veremos un balcón de Genova sonriente y exaltado, una hinchada desbocada ondeando banderas y festejando el éxito, un país aplastantemente azul y popular.
En otra calle, todo lo contrario, caras de desánimo, rostros que muestran la impotencia de no haber podido hacer nada.
“A Merkel le está pasando lo mismo, y a Sarkozy, también van a perder”, será la justificación. “La campaña ha sido buena, el candidato el mejor que teníamos”, dirán los que están en primera fila. “Por poco me quedo sin escaño”, dirán los que están más atrás. Con todo, habrá un análisis coincidente: “la economía nos ha matado”.

Pues no. La economía no. El partido es el que ha propiciado la aplastante derrota, de forma no intencionada, obviamente.

El desánimo, origen y causa de la inacción, y la asunción de la derrota como inevitable -idea instigada por los medios conservadores y asumida sin recelo por la izquierda- ha menoscabado cualquier intento, por parte del equipo del candidato y miembros de la vieja guardia, de lograr la victoria.
Medios de comunicación afines, sectores sociales vinculados históricamente y, lo que es más grave aún, los propios militantes se han sumado a esta espiral de parálisis colectiva y partidista.

El profesor Bouza lo mostró infinidad de veces. En el 96 el PSOE no ganó porque no quiso o, más bien, porque los golpes recibidos habían sido muy duros como para seguir gobernando. Ahora pasa lo mismo. El PSOE no va a ganar porque no quiere, o porque no le apetece. Porque a cada palabra de solidaridad, de igualdad, de comunidad le acompaña una de derrota, de pesimismo. Obvian la diferencia entre candidatos, el poder de movilización del partido, el importante y evidente voto oculto que no muestran las encuestas… da igual, no van a ganar porque no quieren ganar. Y ahora es de lo que se trata, de ganar.
¿Ha sido la economía? No, ellos mismos.

Contra la línea de flotación

Sábado, abril 25th, 2009

Después de casi un mes sin escribir, debido a mi viaje a México por un lado, y a la necesidad de retomar el contacto con la actualidad por otro, vuelvo a la carga. No es una hora habitual a la que escribir las tres de la mañana, pero antes de dormir he mirado las webs de los principales periódicos y me he encontrado con la portada que en muy pocas horas sacará El Mundo a la calle:

http://estaticos.elmundo.es/documentos/2009/04/25/portada.pdf

Como era de esperar, el tema de la primera del diario de Pedro J. son los más de cuatro millones de parados que, oficialmente, tiene desde ayer nuestro país. Era evidente que este medio no iba a dejar pasar la gran oportunidad que se le presenta de mandar un proyectil contra la línea de flotación del ya de por sí maltrecho -a pesar de estar recién renovado- gobierno Zapatero.

Aún así, por miedo a quedarse cortos, la portada sólo presenta este tema acompañado de una minúscula introducción a la crisis sanitaria de México por la gripe porcina. Así pues, titular principal a dos columnas “Los 4.010.700 parados dejan al Gobierno sin respuesta”. Además, Zapatero se lleva un montaje con cientos de fotos de carnet de personas sin empleo, a las que se superpone la imagen del Presidente del Gobierno acompañada de un texto en la parte inferior en el que se puede leer “El paro retrata a Zapatero”. Para dar la puntilla final, en la frase del diaria que el periódico de Unidad Editorial destaca cada día en su parte superior dice:

“Suelo dormir bastante bien… Si algo me quita el sueño son las personas que pierden un empleo”. (José Luis Rodríguez Zapatero). -Frase que el Presidente respondió a una participante del programa Tengo una pregunta para usted el pasado mes de Febrero-.
A todo esto, podemos sumar un artículo de Pedro G. Cuartango durante el día de hoy en internet, en el que ya pide la dimisión de la Vicepresidenta segunda, Elena Salgado, acusándola de no dar en el día de hoy ninguna respuesta contra la crisis, y estar esperando a que sea “la recuperación de la economía internacional la que nos arrastre hacia la salida”.

Así que, conclusión número uno -no hay que ser ningún lumbrera- El Mundo sale mañana al ataque a por Zapatero. Pero, ¿cuál es el gran problema del Gobierno en todo esto? Obviamente, la gran pérdida de credibilidad y confianza hacia él de la opinión pública; pero, ¿por qué se ha producido?

No son sólo la situacion y los datos económicos. Desde mi punto de vista, uno de los fallos en comunicación que ha demostrado el gobierno durante meses, ya desde antes de las elecciones, en la cuestión económica, es haber jugado a ser adivinos, a ser los expertos -no olvidemos a los premios Nobel que vinieron a ayudar en la campaña- que pretendían decir lo que iba a ocurrir, en vez de dar confianza, acción y resultados.

Si en el debate de investidura dices que el desempleo nunca superará el 11% y un año después lo tienes en un 17%, no es que te equivoques en un punto, has errado un 55% previsión -imagínense que el director del CIS se equivoca en tal cifra en una encuesta, o que un piloto erra en el aterrizaje en ese nivel-. Si dices que no llegarás a los cuatro millones de parados, y al final te plantas en esa cifra, estás incurriendo en el mismo error. Pero ya es el colmo, cuando ese mismo día en el que llegas a los cuatro millones, la Vicepresidenta segunda y ministra de Economía se apura a decir que ni de broma llegaremos a los cinco millones. Que hace entonces la opinión pública, pues utilizando el método de ensayo-error… la gran mayoría pensará que no pasamos de diciembre sin llegar al cinco.

El mensaje basado en las cifras, principalmente, en un momento como el que atravesamos, es un desacierto monumental que el Gobierno va a pagar estos días. ¿Por qué no optar por la realidad? Quizá no basta sólo con eso de “es una crisis internacional culpa de los capitalistas más feroces que están todos arrejuntaditos en la derecha” o “vamos a esperar a ver que ocurre con las medidas tomadas y después ya veremos”. ¿Y el mensaje de la reforma estructural? Dónde está el mensaje realista de “señores, si somos el país que más desempleo genera en la Unión, si tenemos al 20% de los parados de la Unión, no es por casualidad… Hemos hecho mal las cosas desde hace ya unos años, y ahora nos toca llevar a cabo políticas impopulares, pero necesarias para cambiar las cosas”.

El escollo ahora es que, probablemente, este Presidente, a pesar de su renovación en el equipo, no podrá hacer que la gente tenga ilusión, confíe en él y apriete los dientes para salir de esta situación. Pero, ¿hay alternativa? Si la hay, no está en la primera de El Mundo.