Un caso de comunicación de crisis puede convertirse en una oportunidad con una gestión adecuada. Esto que habréis leído machas veces, hoy quiero ejemplificarlo con el caso del concejal Espadas en Santiago de Compostela.
En primer lugar, volvamos a la campaña de 2009. ¿Recordáis el cese de Feijoo a Luis Carrera -número uno en la lista por la provincia de Ourense-?
De esta intervención de Feijóo destacaría tres cosas:
- Liderazgo en la acción. Reconocimiento del error y cese fulminante del candidato.
- Mensaje claro de regeneración de la política gallega.
- Spin, spin, spin. Si con estas dos acciones ya le había dado la vuelta a la crisis, Feijóo confrontó su actuación con las acusaciones lanzadas sobre el Bipartito respecto al derroche, por las cuales, como ya hemos destacado muchas veces en este blog, ni hubo respuesta ni, mucho menos, dimisiones -probablemente porque, en realidad, no había razones para dimitir pero sí muchas para contestar-.
Vuelvo ahora al caso del concejal Espadas. En su comunicado Gerardo Conde Roa, candidato del PPdeG en Santiago, no aprovecha la oportunidad de esta crisis y ,realmente, no se acaba de reconocer un hecho grave que ha obtenido una gran relevancia en los medios de comunicación nacionales.
Creo que en este caso se producen tres errores importantes:
- Mensaje. Anuncia la dimisión y al mismo tiempo exculpa a Espadas, se posiciona como víctima por pagar un alto precio y pide a los ciudadanos que lo valoren. “No es el día para hablar de su trayectoria política”; “No hay anda irreparable en su error”; ”Volverá con nosotros cuando su deuda con la sociedad quede saldada”; “La vida política es una vida muy exigente, nosotros pagamos un alto tributo y pido a los ciudadanos que lo valoren”.
- Personalización de la crisis. Argumenta que existen sombras que serán depuradas jurídicamente y afirma que el se personará en el Juzgado de Guardia para que la justicia aclare todas las sombras sobre el caso del concejal.
- Escenografía, presencia ante los medios, oratoria. La escenografía, después de los dos errores anteriores, casi es un acierto debido a que no daña excesivamente.
José Blanco esta mañana en el Fórum Europa de Santiago. EFE
No es que el Ministro de Fomento haya dado un paso más en su cambio de imagen personal, sino que ha utilizado esta técnica de comunicación y relaciones públicas para darle la vuelta a un tema que de partida tiene en contra en el terreno mediático y político, poniéndolo en una perspectiva más favorable para sus intereses.
Con los medios gallegos (pro-Xunta) clamando al cielo por la llegada del AVE y con la Xunta de Galicia con las armas cargadas para atacarlo en cuanto incumpla algún compromiso, el Ministro ha pedido a Feijóo que se una y le apoye para desmontar la campaña que está poniendo en peligro la llegada del tren de alta velocidad a Galicia.
Veremos que respuesta da el Presidente de la Xunta al mensaje de José Blanco.
Cuando hace un par de semanas Pachi Vázquez vinculó directamente a Feijoo con el narcotráfico quedó claro que algo había cambiado en la estrategia del PSdeG.
Mañana se cumplen dos años de la victoria del Partido Popular en Galicia. Mucho se ha escrito de aquella campaña, tan negativa como eficaz. No fue difícil diagnosticar uno de los graves errores de los socialistas gallegos durante aquellos dias: la falta de respuesta a los duros ataques de la oposición dejaron a Touriño en posición de debilidad y mermaron la moral de la izquierda gallega. Esa campaña negativa se focalizó también sobre Anxo Quintana y, ya en aquellos días, sobre Pachi Vázquez, a quien ya se le atacaba por supuestas irregularidades urbanísticas.
Pachi Vázquez esta mañana en Santiago Fuente: Europa Press
¿Esto quiere decir que acierta la dirección de los socialistas gallegos?
En una campaña negativa el número uno no puede ser nunca quien lance los ataques más hirientes y peligrosos (el caso del narcotráfico lo es). ¿Alguien recuerda a Feijóo lanzando acusaciones tan directas a Touriño? No, los populares realizaron su campaña negativa desde los medios de comunicación afines y a través de segundas espadas -Baltar en el caso de las injurias contra Quintana-.
También hay que valorar otra cuestión: ¿es creíble para la opinión pública que el Presidente de la Xunta de Galicia tiene vínculos con el narcotráfico? A pesar de que explicado detenidamente el relato no es concretamente ese, sí es el mensaje que acaba llegando al ciudadano. Cierto es que en los últimos días las acusaciones han ido derivando hacia otros temas como la persecución por parte del Partido Popular a través de las instituciones de la Xunta.
¿Cuál puede ser la consecuencia?
Habría que responder con otra pregunta: ¿Pachi va a ser candidato en 2013? Si nos fiamos de la actual estrategia y de su mensaje durante los últimos días -”Puedo romper pero no doblar”- parece que es consciente de que este camino puede dejarlo fuera de juego para ser candidato a la Xunta de Galicia. En caso de que sí tenga intenciones de serlo, no puede ser quien siga lanzando los ataques. Es la hora de que reparta los papeles dentro de su equipo y que cada uno juegue en la parte del campo que le toca.
¿Cómo afecta esto a los candidatos municipales?
No podemos olvidar que estamos ante un escenario de elecciones munipales en el que las direcciones nacionales y autonómicas buscan tensionar a los votantes fieles -algo en lo que el PSOE está muy débil en este momento- y estos movimientos están totalmente dirigidos a ello.
Los candidatos locales tiene que pensar en jugar su liga. Por un lado, construir y comunicar su proyecto para su ayuntamiento y, por otro, hacer el mismo reparto de papeles que debería hacer Pachi Vázquez.
Carles Francino organizó ayer miércoles un debate sobre el Estado de las Autonomías entre el Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo. Para todos los que no lo hayan escuchado os dejo el link a continuación. Es un buen ejemplo del resultado que obtiene un político cuando prepara un debate y tiene claro su objetivo o, por el contrario, realmente va a debatir y poco a poco se encuentra con un escenario adverso al que no es capaz de darle la vuelta.
Por un lado, Guillermo Fernández Vara encara sus intervenciones iniciales realizando un análisis del Estado de las Autonomías intentando mostrar que entiende la realidad y las dificultades que tienen los ciudadanos y las empresas a la hora de relacionarse con la administración y, sobre todo ante la situación económica actual.
Por otro, Alberto Núñez Feijoo va con una determinación clara: darle continuidad al discurso nacional de su partido, señalando al Gobierno del mal funcionamiento del Estado de las Autonomías, posicionándose como un Presidente que está haciendo lo que puede hacer dentro de su Comunidad y acusando al Ejecutivo de no liderar para marcar una línea común entre las 17 comunidades.
Si escucháis el corte hasta el final, veréis como finalmente Guillermo Fernández Vara se ve arrinconado por Feijoo y le recuerda sobre qué habían ido a hablar.
Salió ayer Pachi Vazquez para intentar cambiar los temas que dominan el escenario político gallego y, por el momento, va camino de lograrlo. Los socialistas gallegos apuestan por volver a introducir la reforma del estatuto de autonomía en la agenda política gallega. Tras el fracaso en las negociaciones durante la pasada legislatura, cuando el Partido Popular de Galicia, con tan sólo dos en la oposición, se negó a introducir el concepto “nación” en el Estatuto, y el PSdG, tal y como estaba el clima político en aquellos momentos y por su pacto de gobierno con el BNG, no podía pactar sólo con Nuñez Feijoo.
Dos años después el equilibrio de fuerzas ha cambiado. Ahora los populares han recuperado la mayoría absoluta, los nacionalistas se han hundido en los dos últimos procesos electorales y los socialistas necesitan construir una alternativa de gobierno sólida. El zafarrancho de combate para la reforma del Estatuto en esta ocasión tiene tres puntos destacables:
- Pachi Vázquez se muestra sorprendido de que Feijoo no incluyera en su programa para los primeros 100 días de Gobierno (a punto de cumplirse) un impulso de la reforma que los populares llevaban en su programa electoral.
- el ex-conselleiro de Medioambiente, avisa de que no permitirá que la reforma se empantane por debates que no interesan a la ciudadanía, en clara referencia al ya mencionado concepto de nación.
- el PSdG no permitirá que el nuevo Estatuto sea menos ambicioso en cuestiones de derechos que otras comunidades históricas.
¿Qué pretende Vázquez con este movimiento? Primero, como decía antes, comenzar a construir una alternativa política e intentar marcar la agenda del gobierno del PP. Segundo, desmarcarse del BNG al asegurar que no le importará pactar el nuevo estatuto tan sólo con los populares si el BNG lleva el debate a cuestiones de terminología poco importantes, según él. Tercero, se postula como defensor de los intereses de los gallegos en la negociación.
Es conocida la contrariedad de Vázquez (y de otros miembros de su ejecutiva) a pactar con el BNG. Además, es de suponer que, a pesar de que su figura al frente del partido como un “líder” transitorio, quiere imponer su candidatura de cara a 2013; todo esto, más pronto que tarde, viendo los movimientos rápidos y hábiles del ministro más gallego, José Blanco.
¿Acierta en su estrategia? Realmente, está adoptando una postura muy cercana a las posiciones del electorado socialista gallego con respecto a la reforma del estatuto de autonomía pero no tengo claro es que sea la mejor forma de mantener atada a su base de votantes. No está introduciendo un tema político lo suficientemente novedoso y, si abre la puerta a pactar el Estatuto con el PP, tampoco es un tema que muestre una de posicionamiento entre los electorados de los dos partidos mayoritarios. El PSdG no estará dentro de cuatro años en condiciones de conformar un partido con un apoyo mayoritario en la sociedad gallega. No puede enfrentarse con su potencial y antier socio nacionalista. Más bien, son los nacionalistas los que deberían de moverse; pero esto último, no es tan fácil.
¿Por qué Vázquez no se sube al AVE de José Blanco e intenta sacar el mayor partido a la apuesta que está haciendo el de Palas de Rei? ¿Será que Blanco no le da asiento?
*Visto el tratamiento mediático que está recibiendo durante el día de hoy la propuesta socialista. Podemos sacar dos conclusiones.
1) Al PP no le ha hecho mucha gracia -La Voz ha sacado el tema de su página de inicio a media mañana y en la versión impresa apenas es una llamada en portada-.
2) La izquierda y los nacionalistas están encantados – Xornal de Galicia lo tiene en primera titular a cinco columnas-.
Un nuevo golpe mediático ha caído hoy sobre la campaña gallega. Primero, fue el proceso judicial abierto por Garzón; después, el escándalo que publicó ABC sobre los gastos de la Consellería de Presidencia en el despacho de Touriño y otras instalaciones; y, ahora, la publicación de una foto en la que Anxo Quintana y Jacinto Rey pasan una jornada de verano en el velero del segundo.
Jacinto Rey es el presidente del Grupo San José -gran protagonista en la actuación urbanística “operación Chamartín”- y principal impulsor del periódico gallego “Xornal de Galicia”, creado hace tres meses y con un posicionamiento ideológico cercano al partido de Anxo Quintana.
Además, en el concurso eólico convocado por la Consellería de Innovación e Industria que dirige Fernando Blanco y que se resolvió durante las pasadas navidades, el grupo empresarial de Rey consiguió una parte de los casi 2.300 megavatios adjudicados.
Coincidiendo con la salida del nuevo diario y con las últimas semanas del concurso eólico, La Voz de Galicia inició una guerra mediática contra la gestión del concurso por parte del Conselleiro y llegando a dar indicios de que la adjudicación estaba amañada. Finalmente, Blanco y la parte nacionalista salieron bastante reforzados, a pesar de que el presidente Touriño los dejó solos a última hora.
Obviamente, la intención de la foto publicada hoy por La Voz de Galicia y ABC es quitar ese aura de transparencia y buena gestión de la que el BNG siempre hace gala frente a los otros dos grandes partidos gallegos. En una situación normal, que Quintana se reuna con Jacinto Rey en el velero de este, no sería nada fuera de lo normal. Pero toda la cola mediática que arrastra la relación Rey-BNG es lo que le ha dado un mayor significado. El líder del BNG ha salido lo mejor que ha podido ante la noticia denunciando a los de Núñez Feijoo de estar haciendo la campaña más sucia de las realizadas en Galicia e invitando al candidato popular a que vea todas las fotos de su álbum personal. De todas formas, ante un tema así, la reacción difícilmente podrá contrarrestar el efecto provocado, sobre todo, a 48 horas de que acabe la campaña.
Por otro lado, ¿quién se imaginaba que iba a ser el ABC el periódico que marcara la agenda mediática de la campaña? Está siendo una campaña atípica, de perfil muy bajo durante las primeras semanas, y con vueltas de tuerca durante las tres últimas, las cuales, excepto el caso de corrupción del PP y la expulsión de Luis Carrera de las lista del PP en Orense, han ido en la misma dirección y haciendo que los populares ahora mismo se crean con opciones de llegar a la mayoría absoluta.
Hace unos días publicaba en el post El comienzo de un nuevo error. En él, acababa hablando sobre la conveniencia o no de que PSdG y BNG repitan el pacto bipartito dentro de cuatro años.
El mismo debate se ha abierto entre las bases de los socialistas gallegos. En primero lugar hay que decir que mientras parecía que la gestora impulsada por José Blanco desde Madrid -con los Pachi Vázquez, Mar Barcón y Ricardo Varela- era la que se haría con el control del PSdG tras el congreso convocado para el 25 de Abril, ha surgido un manifiesto llamado Sumando Ideas al que ya se han adherido varios miembros importantes como Iván Puentes, Alcalde de Fene; Rafael García Guerrero, Alcalde de Noia; y José Manuel Lage, diputado autonómico; además de otros miembros de las juventudes socialistas.
La línea que sigue el primero grupo -si hacemos caso de la entrevista a Ricardo Varela ayer en La Voz de Galicia- es la de defender el pacto con el BNG, escudándose en que no es el PSdG el que ha perdido fuerza (por la recuperación del escaño 25 en Ourense) y que el gran error no estuvo en el pacto en sí, sino en la percepción social de los gallegos -lo que viene a decir “no comunicamos mal, lo que pasa es que no nos entendieron”-. Esta interpretación basa su futuro en una posible remontanda en 2013 (si no se adelantan las elecciones) , ya que la diferencia es de tan sólo un escaño.
Por su parte, la línea del manifiesto Sumando Ideas es la de llevar a cabo en el próximo congreso una “profunda reflexión”, convertir al PSdG en un “partido maioritario” consolidando y aumentando el apoyo recibido. Más adelante, cuando entra en contenidos más ideológicos, hablan de eliminar las imposiciones lingüísticas, casi clavando el discurso de Feijoo: “Un País sen divisións entre iguais nin imposicións e onde a nosa cultura sexa unha importante oportunidade de proxección exterior”. Este grupo se aleja de la gestión de los últimos cuatro años y busca una línea más ambiciosa para los socialistas gallegos.
En definitiva, el debate está abierto. A ver quien consigue ganar la batalla del 25 de Abril, ¿la línea continuista o la línea de la renovación? Queda todo un mes de movimientos internos y posicionamientos públicos que seguro darán que comentar. Por cierto, ¿qué pasa con Mendez Romeu? Son las 00.03 del Viernes 13 de Marzo y todavía no ha firmado el manifiesto.
Como no podía ser de otra forma, durante esta semana se han ido sucediendo diferentes análisis sobre los resultados electorales del pasado domingo. Es ahora, en las visiones que extraigan los partidos políticos, donde se comienza a cocinar el futuro escenario. Si aciertan en el diagnóstico, la travesía por el desierto será más breve; si es erróneo, posiblemente lo paguen más caro de lo que el pasado domingo lo hicieron. Creo que hay dos líneas no del todo acertadas en este análisis, que están teniendo bastante repercusión mediática:
aquellos pertenecientes a ámbitos periodísitcos o ideológicos cercanos al Partido Popular, que dicen que el bipartito no supo leer lo que pedía la sociedad gallega y que hubo una gran división dentro del gobierno de la Xunta -acompañado de un “ya lo decíamos nosotros”-. Además, se le suele quitar importancia a los ataques mediáticos recibidos por PSdG y BNG, y utilizan el concurso eólico como punta de lanza contra la gestión del bipartito (un tema apenas conocido por la mayor parte de la población gallega).
por otro lado, los que ya se han tirado al monte diciendo que vuelven los lobos, antes de pensar en qué ocurrió y por qué, a la vez que ni siquiera se plantean que el enemigo se mueve y que todavía Feijoo no ha entrado por la puerta del despacho mientras aprovechan cualquier movimiento del popular para insistir en que tienen razón y que Galicia pasa a la “involución”. En este grupo, la mayoría achaca la derrota del bipartito a la manipulación del Audi de Touriño y la foto de Quintana y Jacinto Rey -”El aquelarre marinero fue en 2005, pero la foto se vendió ahora como pescado fresco”, Manuel Rivas dixit-. Desde este ala, se está hablando ya de que es necesaria una nueva alternativa para quitar al futuro gobierno del PP y se defiende que en Galicia existe una mayoría social de izquierdas. Desde mi punto de vista, a pesar de que se declara que los resultados son incuestionables, llevan cuestionándose desde el primer minuto. Se insiste, por supuesto, en la suma BNG-PSdG para reconquistar la Xunta.
Ambos análisis acaban mirándose el ombligo, utilizando factores preestablecidos que no abarcan toda la realidad. A continuación, paso a describir varias cuestiones que los contradicen, amplían y profundizan.
Cuando en 2005, el Partido Popular de Fraga se queda a un escaño de la mayoría absoluta se consideró incuestionable el pacto PSOE y BNG. Era incuestionable por varios factores: el desgaste del gobierno del PP, la pérdida de apoyos electorales…, y la necesidad de un cambio que socialistas y nacionalistas vendieron durante toda la campaña y que, en caso de no llevar a cabo con un pacto, gran parte de la opinión pública gallega -y española- no hubiera entendido. Además, todo esto se enmarcaba dentro de la política de alianzas de Zapatero.
En el todavía vigente gobierno de la Xunta formado en agosto de 2005, hay nueve miembros socialistas (Presidente más ocho conselleiros) y cinco miembros del BNG (Vicepresidente más cuatro conselleiros). Si recapacitamos sobre la repercusión mediática de ambas partes del gobierno, nos encontraremos con que Touriño absorvió toda la imagen de la parte socialista, mientras que por parte del BNG, cada miembro tenía su gestión muy personalizada. Esto se hacía muy evidente si mirábamos las encuestas: los cuatro conselleiros del BNG se situaban entre los 7 más conocidos y, dos de ellos, Fernando Blanco y Suárez Canal, eran los únicos que aprobaban. Pero, además de esto, hay que algo que va todavía más allá. Uno de los grandes errores de los socialistas durante toda la legislatura ha sido desentenderse de las áreas de gestión del BNG. El Presidente apenas acompañó a los conselleiros nacionalistas, no intentó adueñarse de su gestión -algo a lo que, por cuestiones protocolarias, el BNG no podría haberse negado- y absorver toda esa parte mediática. Conclusión: Touriño no quiso ser Presidente de la Xunta para las áreas de gobierno del BNG o, lo que es lo mismo, realmente había dos gobiernos en uno -al menos comunicativamente hablando-.
Vayamos a la campaña y a las publicaciones de las noticias del Audi, la foto de Quintana y Jacinto Rey y la para nada menos importante excursión de los pensionistas a Portugal,que acabaron en un mitin de Quintana en Oia. Evidentemente, como ya he dicho alguna vez aquí, estaban totalmente programadas. Y sí, toda la razón cuando se argumenta que están sacadas de contexto y hasta existe manipulación. Pero, ¿por qué resultaron creíbles? ¿Por qué el bipartito no estaba inmunizado contra este tipo de ataques? ¿Por qué no hubo ninguna respuesta efectiva por ninguna de las dos partes? Resultaron creíbles porque no se había trabajado la imagen de limpieza y regeneración durante toda la legislatura. No hubo respuesta porque ni la campaña del BNG ni la del PSdG habían preparado ningún escenario de este tipo, no tenían un plan B, una campaña negativa. Dos partidos en el gobierno no pueden pecar de inocencia o de falta de previsión en una campaña electoral. Así, durante los últimos días, mientras la llama de Touriño se iba apagando, Quintana se encerraba más y más con mensajes dirigidos a una base que pensó salvaría los 13 escaños, se fue crispando más y la cosa acabó como acabó.
Si escuchamos un poco a la gente de la calle y, tras esto,miramos las encuestas, podemos sacar la conclusión de que la gente al final no entendía muy bien o no le gustaba eso de dos partidos en el gobierno con una agenda propia cada uno.
Vuelvo al principio. Este gobierno comunicó muy mal, PSdG y BNG se repartieron la gestión pero se olvidaron de aquello de crear un programa de gobierno conjunto. La legislatura fue de cambio pero se repitieron vicios (véase TVG) de la época Fraga. Lo que es seguro es que los ataques mediáticos le dieron la puntilla electoral y que si las elecciones hubiesen sido en octubre, posiblemente estaríamos hablando de otro resultado.
Por otro lado, ¿realmente la izquierda gallega -nacionalista o no- tiene que plantarse ya como alternativa a Feijoo? ¿Van a intentar relacionar al nuevo gobierno del PP con eso de “vuelven los de siempre”? ¿Será creíble para la opinión pública gallega? Ni ahora ni dentro de cuatro años será rentable el mensaje “hay que echarlos como sea”, ni un pacto PSdG-BNG será atractivo para los gallegos. Llega el momento de la reflexión para ambos partidos. Quizá sería rentable para Galicia que por una vez hubiese un gobierno en minoría. Por ahora, habrá que esperar cuatro años, sin olvidar que, a poco que Nuñez Feijoo sepa moverse y consiga conectar con la sociedad gallega, la alternancia deberá articularse a ocho años vista.
Señores, afinen, porque aquí está el comienzo de un nuevo error…,o acierto.
Así ha sido la mayoría absoluta del Partido Popular en Galicia. Sólida, porque desde que se había escrutado el 10% de los votos en toda la comunidad, el PP se plantó en el diputado 39 y no se bajó de ahí. En ningún momento durante el resto del recuento de votos se cayó algún escaño, lo que quiere decir que llegaron los votos sobradamente. Sorprendente, porque, aunque yo venía insistiendo durante toda la semana que había partido, en ningún momento me esperaba que pudiera llegar una victoria tan clara de Feijoo.
Hay dos factores determinantes por los que se llegó a un final tan impredecible y que ninguna encuesta (salvo la de Ipsos a pie de urna) fue capaz de prever.
Por un lado, que era muy difícil de determinar el efecto de todo lo que sucedió durante los últimos tres días de campaña. Mientras todos esperaban a ver cuanto desmovilizaban los ataque mediáticos del ABC y La Voz de Galicia, los gallegos estaban pensando en votar al PP como castigo al bipartito.
Es aquí donde aparece el segundo factor, la movilización. Cuando al principio de la jornada la participación estaba 3 puntos por abajo la victoria de los populares parecía más cerca. El aumento de la participación a mediodía parecía la salvación definitiva de PSOE y BNG pero, ¡oh, sopresa!,al final vota el 70% del censo, y nos encontramos con este resultado. Esta es una nueva ruptura del mito de que una mayor abstención beneficia al PP y más movilización al PSOE. Al final todo depende de quien y por qué se moviliza. Mientras BNG y PSOE acabaron pidiendo el voto “para que non volvan”, el PP pedía la suma de votantes para traer el cambio y la regeneración -mensaje que se hizo más creíble durante la última semana de campaña- a la vez que Feijoo dejaba suelto a Baltar pegando a diestro y siniestro.
Algo que también nos lleva a esa máxima de que en las campañas el trabajo sucio no es para el número uno. Algo que en el BNG no han entendido y, pudiendo sacar a Aymerich a darel mensaje más agresivo y de confrontación, ha sido Anxo Quintana el que poco a poco ha ido crispándose conforme llegaba el final de la campaña.
Vayamos a las estrategias de campaña de los partidos y como han ido cambiando los tiempos durante la misma. Primero, PSOE y BNG no sabían si jugar a quitarse escaños o a revalidar su suma para continuar formando gobierno. No se han mantenido firmes, han ido cambiando sus mensajes y, además, los candidatos se han ido apagando.
En concreto, la campaña del Partido Socialista, con un Touriño, O Presidente, para un candidato sin mucho carisma y que no transmitía liderazgo a la opinión pública, era buscar reforzar una parte de su imagen que era difícilmente reforzable. Además, durante esta última semana en la que el candidato socialista salía siempre con ropa en tonos grises y cada vez más apagado, transmitían cada vez más derrota (sólo hay que ver la foto del discurso postelectoral del socialista, en el que el fondo de atrás era de un color azul grisáceo…¿dónde quedó el rojo PSOE?).
Por su parte, el BNG empezó muy bien, siguió regular y acabó enzarzado en la agenda mediática que iba marcando el PP. Primero con los debates y después con los ataques a la imagen de Quintana. Como decía antes, el todavía Vicepresidente de la Xunta, fue crispándose cada vez más, y respondió a los ataques apelando a un victimismo que para nada les fue rentable.
Por último, Feijoo se compró su dosis de liderazgo el día que cesó a Carrera. A partir de ahí tanto él como las expectativas de victoria del PP no dejaron de crecer. La campaña supo totalmente a que jugaba y con quien se lo jugaba. Aunque no ha subido ni en Lugo ni en Ourense, hay que recordar que son las dos provincias donde realmente los populares tienen mayoría absoluta y esa batalla se la ganaron al BNG. De ahí, la campaña de ataque a los nacionalistas. Después, la debacle del bipartito en las ciudades (A Coruña, Vigo y Santiago sobre todo) han puesto a Feijoo en los 39 escaños.
Hay muchas cosas por comentar y lo iré haciendo aquí, pero no quiero concluir hoy sin hacer un breve comentario sobre cada uno de los nombres propios de la campaña:
Núñez Feijoo: sin duda fue el mejor candidato, por imagen y mensaje, acompañado de una estrategia de campaña que marcó una agenda que le fue fortaleciendo.
Touriño: primero perdió la batalla con Zapatero y Blanco y despues perdió la Xunta. Su fracaso es incuestionable.
Quintana: mal elegido el perfil que tenía que mostrar durante la campaña. El BNG empezó muy bien. Ahora su futuro y el del partido tienen un destino incierto.
Rajoy: su primera victoria electoral, ¿llega a tiempo?.
José Blanco: su primera batalla perdida…y en casa. Apostó fuerte durante las dos semanas de campaña, acabó mandando mucho en ella y el resultado no ha sido el esperado.
Baltar: clave en la victoria del PP; triste para Galicia que su papel fuera tan importante.
Galicia ha votado cambio. El PP ha conseguido una victoria incontestable. PSdG y BNG han cosechado una derrota que les deja sin un camino claro camino. El próximo paso para Touriño y Quintana es evidente; el futuro de ambos partidos, incierto.
Esperó Alberto Núñez Feijoo para dar su discurso de la victoria; dicen que el de Os Peares no sonrió hasta que el escrutinio no estaba en el 82%. Eran casi las once de la noche de ayer domingo cuando el próximo presidente de la Xunta de Galicia compareció antes los medios de comunicación tras la victoria en las urnas.
La verdad es que a pesar de los 39 escaños no fue el protagonista de la noche. La sorpresa de la derrota hizo que las cámaras se centraran más en la reacción de Touriño. Es por eso que pocos comentarios hubo hoy sobre el discurso “obámico” que dio el presidente del PPdG. Y es que Feijoo venía repitiendo durante la campaña que formaría un gobierno de independientes, y en ese compromiso incidió anoche. Habló también de austeridad, de la necesidad de afrontar este momento desde la unidad y la responsabilidad; de comenzar el trabajo desde “hoy mismo” gobernando para todos con el objetivo de marcar un rumbo que aleje a Galicia de la crisis. Si cambiamos el “chegou o momento” con el que cerró el discurso por el “Yes, we can” del presidente de EEUU, tenemos el esquema del histórico speech del cuatro de noviembre.
Hace unos días Pau Canaleta hablaba en su blog sobre el principal error de Zapatero en la nueva legislatura. Canaleta decía que ese error es no haber sabido leer los signos de los tiempos; que mientras los Sarkozy, Merkel o el mismo Obama incorporan a miembros de otros partidos y a independientes a sus equipos de gobierno, el presidente español tiene un consejo de ministros monocolor.
Parece que ahora Feijoo va a optar por la línea “lejana a la confrontación y cercana al consenso”. Para eso habrá que esperar hasta que vayan saliendo los nombres de los futuros conselleiros,pero si realmente lo hace así, si comienza por huir de la política conservadora y clientelar de otras épocas y realmente se propone regenerar la administración pública gallega, podrá apagar los ánimos de muchos que hoy decían “estou pensando en emigrar”. Será vital, como siempre, la perfecta programación de esos primeros 100 días de gobierno.
Todo esto lo iremos descubriendo y comentando durante el próximo mes y medio.