Reivindicación de la política (I): la moral de las bases

Lunes, marzo 7th, 2011

Reivindicación de la política es el título del libro que recoge seis conversaciones mantenidas entre  Lluís Bassets y Javier Solana sobre los 20 años que el político español ha vivido al más alto nivel de las relaciones internacionales. Es una publicación que creo de obligada lectura para cualquier estudiante o profesional relacionado con el mundo de la política, en el que en cada análisis e interpretación de la escena internacional, Solana dignifica la actividad política y la sitúa en la cúspide de la pirámide de la sociedad, el lugar que le corresponde.

A pesar de que, como digo, Solana reflexiona principalmente sobre los hechos acaecidos en la política internacional durante su paso por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Secretario General de la OTAN y Alto Representante de la Unión Europea, quisiera destacar tres cuestiones que Míster PESC menciona en su libro y que tienen más relación con la comunicación política.

Para hablar sobre la primera de estas cuestiones, es necesario que mencione a Fermín Bouza y su blog, El voto con botas. El profesor Bouza menciona muy frecuentemente las elecciones generales de 1996 como un ejemplo del valor de una campaña electoral en el resultado final de las votaciones y, también, de como la desmovilización del electorado de izquierdas y, más concretamente, de la propia base y de los dirigentes del partido, hizo que el PSOE no hubiese llegado a dar la vuelta (del todo) a las encuestas preelectorales.

Lluís Bassets, Felipez González y Javier Solana en el acto de presentación del libro "Reivindicación de la política"

Volviendo al libro, en la página 42, cuando Solana relata su nombramiento como Secretario General de la OTAN, oferta que llega el 15 de noviembre de 1995, cuenta que Felipe González y él eran conscientes de que no podía rechazar la oferta, ya que el entonces Presidente español había rechazado la oferta de presidir la Comisión Europea. Entonces, Solana dice: “Pensamos que si decíamos que no, jamás nos volvería a proponer nada. Teníamos que aceptar, no había más remedio. Felipe González había dicho que no iba a ser de nuevo candidato [elecciones de 1996], pero su sucesión tenía más fácil arreglo. Tendría que seguir un poco más y afrontar unas elecciones que, en cualquier caso, se presentaban muy difíciles.

Realmente sí eran unas elecciones muy difíciles pero, como muchas veces comenta Fermín Bouza, a la campaña y a sus integrantes les faltó hambre y convicción de que podían volver a ganar. Cierto es que el desgaste de González, después de 14 años, era evidente.

En su análisis de la encuesta de Metroscopia para El País, Fernando Garea pone en duda la capacidad del PSOE para volver a movilizar a sus votantes y poder afrontar las elecciones de 2012 con opciones de volver a gobernar. ¿Ha pasado la línea de no retorno el Partido Socialista?

Populismo positivo: la necesidad de un relato de izquierdas

Domingo, agosto 9th, 2009

En una interesante entrevista publicada en O Xornal , el sociólogo Fermín Bouza declara echar de menos una mayor dosis de populismo en la izquierda gallega.

Tal afirmación puede sorprender en un primer momento, ya que el término se ha ido cargando de elementos negativos y su utilización responde en la mayoría de  los casos a un afán claramente peyorativo, en consonancia semántica con otro concepto desvalorizado: la demagogia.

No es por ahí por donde va, como es obvio, Fermín Bouza. Entiendo su defensa de término tan escurridizo y volátil ( al que, por ejemplo, se pueden adscribir desde Hugo Chávez -izquierda- a Haider -derecha-) como la plasmación de una necesidad cada vez más imperiosa: la estructuración de un relato de izquierdas claramente entendible y asumible por la mayoría de la ciudadanía.

Porque es ahí, en la política, por así decir, del cuento, en la conversión de la realidad en relato, en narración creíble, donde la izquierda se ha ido quedando rezagada, sin armas ni pertrechos. Se trataría de volver a las calles, a las plazas, a contar y a cantar “las verdades del barquero”, de abandonar el púlpito o la tarima e insuflar en el mensaje una claridad diáfana.

Del populismo habría mucho que hablar, de sus manifestaciones y derivaciones, pero Bouza sólo pretende defender un vínculo fiable entre el “populus” y sus representantes.